Terapia para niños y adolescentes con ansiedad

Terapia para niños y adolescentes

Ansiedad

Los trastornos de ansiedad son los más frecuentes en niños, significando un problema de salud importante dentro de la población especial infanto-juvenil.

Si el trastorno de ansiedad no se trata, su evolución natural sin tratamiento puede resultar en repercusiones muy negativas en el funcionamiento académico, social y familiar del niño/a o adolescente.

La identificación de este trastorno en niños/as/adolescentes pude resultar complicado ya que en ocasiones son expresiones exageradas o temporalmente inadecuadas de lo que se considerarían reacciones “normales” y adaptativas: el miedo y la ansiedad.

Algunos trastornos de ansiedad comunes en la infancia y la adolescencia suelen ser el trastorno de separación y otros cuyos síntomas se asemejan a los trastornos de ansiedad en los adultos tales como el trastorno de pánico.

Las manifestaciones de este tipo de trastorno son muy variadas y en ocasiones desconcertantes, caracterizadas por quejas físicas, rechazo a ir al centro escolar, comportamiento de apego excesivo a los padres o cuidadores principales, resistencia a ir a dormir, hiperactividad, oposicionismo, entre otros.

Desde el punto de vista de salud mental, algunos estudios muestran la gran importancia que tiene saber detectar los síntomas de ansiedad en niños a partir de 8 años de edad, de manera que se pueda intervenir de manera precoz y prevenir así, futuros trastornos de ansiedad en la adolescencia y edad adulta (Orgiles, Méndez, Espada, Carballo, Piqueras, 2012).

La reacción inicial de los niños tímidos a situaciones nuevas puede ser de temor o retraimiento.

El temor a las lesiones y la muerte es más frecuente en niños mayores.

Los niños mayores y los adolescentes suelen mostrarse ansiosos cuando deben presentar el informe de un libro delante de sus compañeros de clase, con un componente más social.

En la adolescencia el proceso de socialización entre iguales cobra mucha importancia, y por lo tanto el desarrollo de nuevos miedos y posibles situaciones que generen mucha ansiedad.

Estas dificultades no deben ser consideradas evidencia de un trastorno.

Sin embargo, si las manifestaciones de ansiedad se vuelven tan exageradas que alteran mucho el funcionamiento o causan intensa angustia y/o evitación, corresponde considerar un trastorno de ansiedad, por lo que sería importante tanto la visita al psicólogo/a como al pediatra.

Los trastornos de ansiedad a menudo surgen durante la infancia y la adolescencia.

En algún momento durante la infancia, aproximadamente del 10 al 15% de los niños experimentan un trastorno de ansiedad. Los niños con un trastorno de ansiedad tienen un mayor riesgo de trastornos depresivos y de ansiedad más adelante en la vida.

Algunos síntomas que caracterizan este trastorno son:

  • Preocupación o malestar excesivos al separarse de su hogar o de las figuras vinculares principales.
  • Miedo a perder a los padres o a que les pase algo malo, miedo a que ocurra algo que pueda resultar en una separación (miedo a ser secuestrado o a extraviarse).
  • Resistencia a ir a la escuela o a cualquier otro sitio (no poder dormir alejado de sus padres o fuera de su casa).
  • Resistencia a estar solo.
  • Tener pesadillas repetidas con contenidos de raptos, accidentes, pérdidas.
  • Las preocupaciones excesivas dan lugar a un típico modelo de relación inadaptado cuya expresión puede variar con la edad (en los niños pequeños tiene un carácter más vago e inespecífico) y que implica: síntomas somáticos en forma de dolores abdominales, vómitos

El tipo de tratamiento depende de cada caso, que incluyen intervenciones de tipo psicoterapéuticas y/o psicofarmacológicas.

En la mayoría de los casos se propone proceder secuencialmente con intervenciones de carácter psicosocial y recurrir a la medicación sólo en aquellos casos más graves.

Algunas de las intervenciones están orientadas a disminuir las situaciones estresantes, mejorar la comunicación a nivel individual y familiar, fomentar la expresión de los sentimientos y estados afectivos; métodos cognitivo-conductuales y otras estrategias terapéuticas combinadas que suelen resultar eficaces.

En función de la etapa vital del niño, los miedos y temores propios de esa etapa evolutiva varían:

ETAPA VITALMIEDOS Y TEMORESTRASTORNOS DE ANSIEDAD PROTOTIPICOS
Infantes (hasta 5 años)Estímulos discrepantes

 

Ansiedad ante el extraño

 

Ansiedad de separación

 

Otros (oscuridad, seres extraños…)

 

Muy común el temor a la oscuridad, monstruos, bichos y arañas entre los 3 y 4 años.

Ansiedad generalizada

 

 

Niños (5-12 años)Acontecimientos misteriosos

 

Daños corporales

 

Adecuación(rechazo parental) y rendimientos

 

Relación con iguales

Ansiedad de separación

 

Trastorno de ansiedad generalizada

 

Fobias especificas

Adolescentes 

Adecuación social

 

Hipocondriasis

 

Miedo a la muerte

 

Fobia social

 

Trastornos propios del adulto