Terapia para adultos con trauma

Terapia para adultos

Trauma

Se puede considerar que un evento es traumático desde un punto de vista psicológico si es una amenaza o ataque que:

  • Ocurre de pronto, inesperadamente o fuera de toda norma (esto incluye abusos continuados).
  • Excede la capacidad que percibe el individuo para poder manejar la amenaza o el ataque.
  • Perturba los marcos de referencia del individuo y otros esquemas básicos que le sirven para entender y manejarse en el mundo.

Una lista detallada de las consecuencias del trauma cuando se convierte en un problema psicológico incluyen, que deje secuelas en forma de sueños, recuerdos recurrentes u otras formas de revivir lo ocurrido; que provoque un gran malestar que afecta a la vida laboral o personal.

Ocurre también que la persona inicia una estrategia de evitación contra las secuelas intentando eliminarlas y además se pueden desarrollar otra serie de problemas emocionales y psicofisiológicos, entre ellas una alteración del estado de alerta.

El trauma psicológico es una patología que se puede tratar mediante la Psicología.

Existen diferentes técnicas usadas por los psicólogos para trabajar sobre el inconsciente y la parte emocional del cerebro, que es donde se produce el shock postraumático.

Tras experimentar una situación traumática, el cerebro entra en shock, lo que desencadena un trauma psicológico.

Algunos síntomas que pueden indicar la existencia de un trauma psicológico son:

  • Insomnio y pesadillas
  • Irritabilidad
  • Ansiedad y nerviosismo
  • Miedo
  • Confusión
  • Sensación de culpa y vergüenza
  •  Indiferencia emocional

Las causas pueden estar originadas por causas diversas tales como experiencias traumáticas, haber sufrido maltrato físico, psicológico, abusos, fallecimiento de alguien querido, enfermedades con secuelas graves, pobreza, racismo, discriminación, opresión, violencia en la comunidad, guerras, terrorismo, separación repentina y sin entenderlo de alguien querido entre otras.

El trauma ocurre a cualquier edad, aunque tiene el efecto de debilitar de manera muy grave y a largo plazo al desarrollo cerebral del niño/a.

Los efectos del trauma alcanzan a todo tipo de personas de todas las esferas sociales por diferentes motivos, aunque hay factores de riesgo que lo pueden precipitar como proceder de una minoría social o con un estatus socio-económico más bajo según algunos estudios.

Estudios como el ACE Study o el Philadelphia Urban ACE Study, revelan que cuanto más expuesto está el niño/a, a experiencias estresantes y potencialmente traumáticas, mayor riesgo tiene la persona en desarrollar patologías crónicas para la salud, y comportamiento de riesgo.

Los efectos a largo plazo del trauma en la salud dejan estadísticas como que la persona tiene dos veces más probabilidad de fumar, 2,5 más probable de tener infecciones de transmisión sexual, 7 veces mayor probabilidad de desarrollar adicciones, 4 veces más en desarrollar Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) y 12 veces mayor probabilidad de desarrollar conducta suicida (ACE Study, Trauma-Informed Care).

El trauma no únicamente afecta a la salud física, sino que hace que la persona pueda desarrollar comportamientos poco adaptativos para lidiar con ese dolor psicológico y físico, resultado del trauma en sí. Estos comportamientos tales como el abuso de alcohol, drogas, juego, problemas de alimentación, entre muchos otros, sirven para liberarse de ese dolor y poder lidiar con el día a día, sin embargo, esto solo es eficaz a corto plazo ya que contribuye al desarrollo de trastornos de ansiedad, soledad, desesperanza, depresión y enfermedades crónicas, que terminan incapacitando a la persona y no dejando que pueda llevar una calidad de vida óptima.

Las relaciones con lo demás también se ven mermadas por el trauma, ya que la persona puede tender a sentirse que no existe un lugar donde poder estar seguro/a, que va a ser traicionada o que no puede confiar en nadie. Todo ellos, puede resultar en emociones mal gestionadas y desproporcionadas cuando la persona se enfada, o con tendencia a sentirse culpable, avergonzado o vacío.

Existen diversos tratamientos como el que se utiliza en el Centro de Psicología Laura Requena, con el uso combinado o independiente de técnicas en EMDR, Progressive Counting, terapia cognitivo-conductual, terapia de aceptación y compromiso y técnicas de Mindfulness, entre otras; que se muestran en la literatura científica eficaces a la hora de tratar el trauma y problemas psicológicos asociados.